Sistema preventivo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un sistema pedagógico propio

El Sistema Preventivo de Don Bosco trata de hacer que los jóvenes se desarrollen en un ambiente educativo donde las relaciones de cercanía, unas normas razonables y una preocupación por el desarrollo integral de la persona hagan de él o ella un sujeto activo en su proceso de enseñanza-aprendizaje.

Una lección de historia

El sacerdote piamontés Juan Melchor Bosco, desarrolló su ser educador en una época y un contexto muy concretos, durante el siglo XIX en una Italia en formación como nación y en el contexto de la industrialización y del éxodo rural a las grandes ciudades. Este aspecto marco su estilo educativo como lo recoge Lenti (2011): “Don Bosco se convirtió en un referente pedagógico. Creó un gran movimiento educativo no como teórico, sino como alguien que se había introducido en ese campo llamado por una necesidad apremiante. Era un educador práctico” (p. 76). O como también recoge Prellezo:

Sacerdote, educador, «formidable hombre de acción», Don Bosco –sin ser un «pedagogo» en el sentido estricto o técnico de la palabra- es autor de escritos pedagógicos, fundador de Institutos dedicados a la educación de la juventud y promotor de válidas iniciativas educativas; estas últimas han despertado la atención de educadores y estudiosos de temas pedagógicos y los siguen despertando hoy. (Prellezo, 2015, p. 329)

El modo en cómo Don Bosco entendió la educación ha sido seguido por muchos simpatizantes de su obra a lo largo del tiempo, entre los que se encuentra la congregación religiosa por él fundada, los Salesianos.

Todo su experiencia irá cristalizando en algo que el mismo denominará Sistema Preventivo en una obra que él mismo escribió, donde contrapone su método educativo al sistema represivo que predominaba en las escuelas de su época. Donde trataban de hacer conocer la norma y aplicarla, y donde el papel del educador era ejercido desde el castigo y la amenaza. En cambio, según Don Bosco (1877), la función del educador será la de un padre amoroso que guía y aconseja, y que es capaz de generar espacios educativos sanos.

El mismo Don Bosco (1877) nos indicará: “este sistema se apoya enteramente en la razón, la religión, y sobre el cariño” (p. 393). Podemos afirmar que estas tres dimensiones son para este educador la globalidad de la persona como lo recogerá Lenti (2011): “esta filosofía educativa se basaba en un cúmulo de principios que se resume en el trinomio Razón, Religión y Amor. Con estas bases construyó un ambiente espiritual y educativo caracterizado por la familiaridad, espontaneidad, confianza y alegría” (p. 80).

Sus tres pilares…

Razón

Este pilar o dimensión fundamental del Sistema Preventivo de San Juan Bosco tiene cuatro vertientes en las que puede ser entendido según Lenti (2011). Por un lado se puede entender como justicia donde el docente y el discente están sujetos a una norma común, y que han de actuar según la misma. En un segundo momento esta dimensión significa la sensatez y la razonabilidad de todo lo que hay en el contexto educativo, desde las normas que lo rigen hasta la actuación del propio educador. El tercer aspecto de esta razón es todo lo referente a la racionalidad. El cuarto y último es el compromiso del educando en su desarrollo intelectual.

Amor

Es un término usado en italiano por Don Bosco, el cual no tiene una traducción directa a un término con el mismo significado en lengua castellana. La “amorevolezza” según Lenti (2011) es un amor hecho detalle, un amor que se fija en las pequeñas cosas y saca a relucir, un amor que es ternura demostrada y manifiesta, un cariño que el alumno percibe y nota por parte del docente que se preocupa por su maduración y futuro.

Este amor educativo es preocupación, ternura, confianza… Y solo desde estas claves es posible que se establezca una relación personal, que a su vez sea educativa y de ayuda, entre el educador y el educando. Todo esto hace que el educador en este sistema busque el desarrollo personal del educando y no solo su desarrollo académico o profesional.

Religión

Para entender este punto en este sistema educativo hace falta meterse en la cultura y la sociedad de la época en la que fue desarrollado. Para Don Bosco, según Lenti (2011), no entendía una educación desligada de su formación religiosa ya que era algo necesario para su pleno desarrollo como persona.

Podemos decir que este pilar nace desde los valores del evangelio y también de la búsqueda de sentido que todo ser humano realiza y desarrolla, que es un elemento esencial para que la persona pueda desarrollar un autoconcepto lo más completo de sí mismo. Además este elemento del Sistema Preventivo implica una educación en valores que proporcione a la persona un horizonte vital donde desenvolverse como ser humano, teniendo como modelo y guía a Jesús de Nazaret.

También esta palabra, religión, recoge la necesidad de que los educadores sean testigos y modelos de lo que quieren transmitir, al igual que lo hacen los creyentes cuando buscan orientar a otros que se están iniciando en este camino de madurez espiritual. Esto llevará al educador a proponer experiencias significativas y personalizadas para cada educando.

Fuentes

  • Bosco Occhiena J. M. (1877). El Sistema Preventivo en la educación de la juventud. en Instituto Histórico Salesiano (2015). Fuentes Salesianas: Don Bosco y su obra. Madrid: CCS.
  • Lenti, A. J. (2011). Don Bosco: Historia y Carisma vol 2. Madrid: CCS.
  • Prellezo, J.M. (2015). Parte 2. Escritos y testimonios de Don Bosco acerca de la educación y la escuela. en Instituto Histórico Salesiano. Fuentes Salesianas: Don Bosco y su obra. Madrid: CCS.