El acuerdo plenario vincula el nombre del cuarto sucesor de Don Bosco al barrio donde inició y consolidó la obra salesiana en la ciudad
La Casa Salesiana de la Santísima Trinidad ha expresado su profundo agradecimiento al Ayuntamiento de Sevilla tras la aprobación en Pleno de la rotulación de una de las nuevas calles del barrio de la Fábrica de Vidrios de La Trinidad con el nombre de Don Pedro Ricaldone, figura esencial en la historia salesiana de la ciudad y cuarto sucesor de Don Bosco.
La decisión municipal representa un reconocimiento público a la trayectoria educativa y espiritual de quien dejó una huella determinante en Sevilla desde su llegada en 1892. Para la comunidad salesiana, el acuerdo constituye un gesto de memoria institucional que honra el legado de una figura profundamente vinculada al barrio de la Trinidad.
Pedro Ricaldone nació en Mirabello (Italia) en 1862 e ingresó joven en la Sociedad de San Francisco de Sales. Movido por un intenso espíritu misionero, fue destinado primero a Utrera y, poco después, a Sevilla. Con apenas treinta años asumió la tarea de consolidar la presencia salesiana en la Trinidad, en un contexto social marcado por importantes carencias educativas y formativas.
En aquellos primeros años organizó talleres profesionales, promovió iniciativas educativas dirigidas a jóvenes en situación de vulnerabilidad y fomentó con especial empeño la devoción a María Auxiliadora, que arraigó con fuerza en la ciudad tras llegar en 1895 a la Basílica. Su capacidad organizativa y su cercanía pastoral contribuyeron a estructurar una obra que con el paso del tiempo se convertiría en referencia para generaciones de sevillanos.
Desde la Casa Salesiana subrayan que “Don Pedro encarnó con fidelidad el espíritu de Don Bosco, adaptándolo a la realidad social del barrio. Supo conjugar firmeza y cercanía, visión de futuro y entrega cotidiana”. Su figura quedó asociada, desde entonces, a la consolidación de un proyecto educativo que transformó la vida de numerosos jóvenes.
La trayectoria de Ricaldone trascendió pronto el ámbito local. En 1932 fue elegido cuarto sucesor de Don Bosco y Rector Mayor de la Congregación Salesiana, cargo que desempeñó hasta su fallecimiento en 1951. Su gobierno coincidió con periodos de gran inestabilidad histórica, como la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial. En medio de esas circunstancias adversas, mantuvo la cohesión de la Congregación y reforzó la formación técnico-profesional como herramienta de promoción humana y social.
Durante su rectorado se produjo además la canonización de Don Bosco en 1934, acontecimiento que consolidó la identidad salesiana a nivel internacional y reafirmó su misión educativa en favor de la juventud.
El nuevo desarrollo urbanístico del barrio de la Fábrica de Vidrios de La Trinidad otorga a este reconocimiento un significado especial. Que una de sus calles lleve el nombre de Don Pedro Ricaldone establece un vínculo permanente entre la memoria histórica y el crecimiento presente de la ciudad. La rotulación sitúa su legado en un espacio urbano en transformación, proyectándolo hacia el futuro.
Zona del Proyecto Fábrica de Vidrio en el que se ubicará la calle Pedro Ricaldone
Para la comunidad salesiana, la inclusión del nombre de Don Pedro Ricaldone en el callejero sevillano reafirma la estrecha relación entre la ciudad y la obra fundada por Don Bosco. Con esta decisión, Sevilla rinde homenaje a una figura salesiana única que sentara las bases de una institución educativa con más de 130 años de existencia.
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