La Casa Salesiana de la Trinidad acogió la pasada semana una nueva campaña de donación de sangre que reunió a 143 participantes, una cifra que confirma la fuerza de una tradición que supera ya las tres décadas. La respuesta, marcada por una presencia destacada de jóvenes, volvió a situar a este centro como un espacio donde la solidaridad se expresa de forma directa y constante.
La campaña, organizada junto al Centro de Transfusión, Tejidos y Células de Sevilla, se desarrolló con un flujo continuo de donantes. Desde el equipo sanitario se subrayó la buena organización y el papel esencial de los voluntarios, que facilitaron el proceso y acompañaron a quienes donaban por primera vez. La colaboración permitió mantener un ritmo ágil y evitar esperas, favoreciendo un ambiente sereno y participativo.
Los responsables de la obra salesiana destacaron que la continuidad de esta iniciativa depende en gran medida de la implicación juvenil. Para muchos, era su primera experiencia; para otros, un compromiso que renuevan cada año. En ambos casos, el gesto refleja un fuerte sentido de responsabilidad social y una voluntad clara de ayudar a quienes dependen de las reservas hospitalarias para intervenciones, tratamientos y urgencias.
Más allá de las cifras, la donación volvió a convertirse en una práctica que une generaciones y que mantiene vivo un legado iniciado hace más de treinta años. Los organizadores agradecieron la participación y señalaron que ya trabajan en la próxima edición, convencidos de que esta tradición seguirá creciendo con cada nueva donación.



