Los Salesianos de la Trinidad celebran, en la Semana de la Ciencia, sus 25 años como centro educativo referente en la donación de sangre.

Ezequiel García (El Correo de Andalucía)

Desde hace más de 25 años, desde 1994, el Colegio Salesiano “Santísima Trinidad” de Sevilla, especialmente su histórica etapa de Formación Profesional viene colaborando con el Centro Regional de Transfusión Sanguínea de Sevilla.

Las estadísticas son claras: cada día hacen falta más de 300 bolsas de sangre en los hospitales de la capital y la provincia entre operaciones, transplantes, hemofilias, accidentes, etc. Ante una necesidad tan evidente, tal como indica el coordinador de Pastoral de la FP del centro, Emilio Ramírez, “no podíamos quedar al margen”. Era una oportunidad para fidelizar estas donaciones de por vida a través de la sensibilización con las charlas que la fundación Avenzoar, del Colegio de Farmacéuticos de Sevilla, realiza en el centro a los alumnos mayores de edad. Unos “verdaderos maestros como informadores”, indica Ramírez. La otra gran baza es la concienciación y educación en las aulas de esta institución educativa Medalla de Oro de la ciudad de Sevilla.

La historia se remonta a 1994. Fue un alumno de la rama de Electricidad del entonces centro de Formación Profesional, Manuel Matos, quien, “movido por las urgencias y convencido de su viabilidad, lo sugirió”, indica Emilio Ramírez. La primera donación fue muy humilde: 35 alumnos. Un año después, 70; y al siguiente superaron los 100.

 Y la experiencia ha cuajado, realizándose dos campañas anuales con casi 300 bolsas de sangre entre padres, alumnos y profesores. “Desde entonces se han superado con creces las 6000 donaciones; y lo más importante, se ha iniciado a centenares de nuevos donantes”, afirma Emilio Ramírez.

El equipo directivo y los salesianos apoyaron desde un principio la campaña. Bien organizada y consensuada -incluso con los alumnos a través de sus vocales-, no rompe en absoluto la marcha del Colegio, sino que potencia la finalidad de educar integralmente para la vida.

Ramírez comentaba que “no buscamos ni la fama ni la aprobación, tan sólo hacer el bien social. Don Bosco llevó siempre a sus pobres muchachos al compromiso por los más necesitados”. Y es que el fundador de los Salesianos, en la Italia del siglo XIX, destrozada por guerras, epidemias de cólera, y con pobreza extrema con centenares de familias con necesidad, animaba a sus jóvenes a tender una mano amiga.

Testimonio de Vida

Emilio recuerda con mucho cariño a aquel alumno de Bachillerato de 1,90 metros que cumplía 18 años ese mismo día de una campaña de donación. “Es mi regalo de cumpleaños”, le dijo. A María, alumna de Grado Superior en Automoción, “empeñada en poner kilo y medio más para poder donar la vez siguiente”. O a los chicos de la ESO “montando las camillas. Incluso a esos pequeños de Primaria asomándose y preguntando para qué pinchaban”, indica.

“Donar sangre en un Colegio, en un Centro educativo es educar para la vida, para la solidaridad, para la gratuidad y para la compasión bien entendida. Muchos de ellos se harán donantes en la Universidad o en el mundo del trabajo. Otros que no pueden donar, se hacen cómplices y participan animando. Y un buen grupo pierde el miedo ante el testimonio de sus compañeros o la reflexión sobre los receptores”, afirma emocionado.

Siguiendo los pasos de Don Bosco

“Está en nuestro ADN educativo ser honrados ciudadanos. Está en la raíz de quien seguimos, Jesús, nuestro hermano, donar y DONARNOS (hasta dar la sangre por todos)”, añade. De hecho, desde el Colegio Salesiano de la Trinidad, en palabras de su director, Francisco Ruiz, y del propio Emilio Ramírez, se quiere invitar “a muchos centros educativos, culturales y vecinales (otros muchos de ellos son grandes referencias de solidaridad en la provincia) a dar ese paso solidario para hacer posible el trabajo de médicos, enfermeros y personal, auténticos héroes de esta Cultura de la Vida; y para llegar, nunca mejor dicho, al corazón de los pacientes que pelean por vivir”.

Por último, Ramírez deja un mensaje claro: “Y todavía hay quien generaliza sobre la indiferencia de los jóvenes. Quizás falten propuestas de autenticidad y una plena confianza en ellos”. Es el momento de romper barreras y ver que los jóvenes de hoy siguen donando sangre, donando vida y tendiendo la mano a los más necesitados, como así lo hiciera Don Bosco en el Turín convulso del siglo XIX, como lo siguen haciendo los Salesianos a lo largo y ancho de todo el mundo desde hace más de 150 años.

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